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Las Incondicionales

domingo, 19 de septiembre de 2010

Capitulo 20 Separados

Mi familia hermosa preciosa, tengo varias cosillas que contarles antes de entregarles un capi nuevo...
Primero, aclarar lo del presunto plagio...aqui no hay plagio, aqui hay una ADAPTACION, ok, y si no saben de que historia, miren debajo de la imagen donde se encuentran los capis. La historia de Titi, en ff.net, aunque es BASADA en el mismo libro, es completamente diferente OK? Recuerden la diferencia entre adaptacion y basar una historia para hacer otra...porfavor.

Segundo, y con esto doy por terminado el asunto contigo Blanca, porque no soy una persona que le gusten las discusiones y mucho menos la mala onda. JAMAS te he negado la entrada a este blog y jamas lo hare. Si quite los comentarios anonimos fue para animarlas a dar sus nombres. Tanto para agradecer como tambien para responderlos personalmente en casos como el del plagio y acusaciones. En el blog de Fer (que yo tambien administro) le has dejado una pregunta en el cvox que me gustaria contestar personalmente... Como hiciste para que me odiaran todas.? Aclaro...YO NO TE ODIO, el odio causa ennfermedades, el odio provoca amargura y perdida de seres queridos, el odio aleja a la gente y a mi no me gusta eso. YO defiendo, me defiendo a mi y a mi "protegida" como bien la llamaste. Defiendo a cada una de aquellas que son parte de mi vida. Incluso te defenderia a ti si te vieras atacada de forma tan brutal como atacaste a FER. Pero creo que odiar es una palabra muy fuerte. Crees que somos malas? Pues mira tus comentarios y descubre porque rayos actuamos asi. No crees que tambien reaccionarias con uñas y dientes si te vieras atacada de semejante manera?? o si vieras que alguien atacar a quien mas quieres sin razon alguna. No negare que fui un poco sarcastica en mis ultimos comentarios, lo siento pero mi humor negro y sarcasmo es parte de mi. Y por primera vez no pedire disculpas ante mi defensa. Si dire que yo lo doy por olvidado...y sinceramene espero tu tambien lo hagas.
Si decides abandonar el blog...que lastima. De verdad sentiria un enorme pesar que lo hicieras porque a pesar de todo eres importante en mi mundo. Ahora, si decides quedarte a leer lo que tengo que subir no te negare la posibilidad a comentar, no soy quien para hacerlo. Pero nuevamente pedire RESPETO ok? y con esto doy por zanjado, olvidado, pasado y pisado este asunto. Muchas gracias. No lo tratare mas y no me agotare mas el cerebro pensando en como rayos esto se convirtio en un maldito conventillo. OK?

Bien y por ultimo, les recuerdo a las chicas que quieran participar en el contest que les queda una semana...bueno, un poco mas que eso pero es para animarlas jajaja ^^
Jajaja...gracias a quienes ya han mandado sus OS, estan geniales! de verdad...me han gustado demasiado.
Gracias por sus saludos y por sus mensajes de apoyo a mi salud (por cierto, ha sido un asco) Pronto tendre mis vacaciones y me ire al sur de mi pais,...lo que significa que tendre mucho tiempo para escribir...asi que espero poder terminar AATP y M.I. antes de fin de año jajajajaj
Ya chicas, no las aburro mas...las amo con todo mi corazon a cada una de ustedes...incluso a ti Blanca..te quiero por decir que te gustan mis fics (aunque ya no lo pienses igual me halago en su momento).
Todas ustedes son el mejor momento de mi dia...leerlas y disfrutar de este maravilloso mundo
Con Amor

NENY W CULLEN

PD: disfruten el capi...probablemente en la semana suba el siguiente capi y la prox semana termine la historia ^^... Se lo pueden creer..ya se termina!!

Capitulo 20. Separados

-Fue al hospital- dijo Charlie con voz triste y cansada

—Pero está bien, ¿verdad? —Edward no pudo evitar el nerviosismo que salió en su voz, estaba del todo seguro que la policía no lo dejaría ir a ningún lado, no pudo evitar que al oir que ella se habia ido le recorriera un gran escalofrio por la espalda y una oleada de sensaciones similar al pánico—. Si todavía está allí, me gustaría acercarme para saber cómo se encuentra. ¿Le han hecho daño de veras?

—¿Físicamente? ¿Emocionalmente? ¿O hablamos sólo de su carrera profesional?

Edward notaba que Charlie no era una persona aficionada a las bromas; él tampoco estaba de humor para bromas. Se detuvo y se le tensó la garganta.

—Los dos somos adultos —dijo al padre de Bella—. Adultos con plena consciencia. No me venga con esas tonterías de la pobre mujer inocente y el playboy malo. He tenido un día muy duro y aquí los estereotipos no encajan.

—Bien, porque yo también he tenido un día muy duro. —En realidad, no se le notaba. Pese al hecho de haber acabado de llegar en avión y haberse equivocado de lado de las vías del tren, se le veía brillante y profesional.

No vestía de un modo llamativo, pero no lo necesitaba.

Charlie Swan exudaba un aura que le recordaba a la gente que era él quien llevaba las riendas. Caminó hasta el sofá, se sentó y se compuso la corbata blanca y negra que, pese a combinar muy bien con el traje, carecía de cualquier resquicio de inspiración. Se limpió una mota de polvo de los pantalones y se inclinó hacia delante con los codos en las rodillas.

—¿Quiere explicarse?

—¿Explicarme? —Edward estuvo a punto de decirle que no le debía explicaciones a nadie. A nadie excepto a Bella, pero las palabras no salieron de su boca, se perdieron tras los recuerdos que poblaban su mente: los sonidos de los disparos, los cristales rotos y el remolino de cuerpos que rodaban y caían por la escalera. Y en ese momento advirtió que, mientras duró aquella ordalía, en ningún momento había pensado en su vida ni en el peligro que corría, sólo había pensado en la vida de ella—No hay explicaciones —dijo, y como no estaba acostumbrado a parecer ignorante o sumiso, añadió—: De todas formas, usted no las comprendería.

—Haga la prueba.

Edward miró al agente por encima del hombro. Charlie estaba próximo a la jubilación y en sus años en el FBI debía de haber visto cosas que Edward no podía siquiera imaginar. Su rostro era un mapa surcado de líneas y profundas marcas que, sin lugar a dudas, se habían formado a base de fruncir el ceño más que de sonreír. Sus ojos eran tan indescifrables como su expresión.

Edward lo observó mientras se ajustaba los puños de su pulcra camisa blanca y algo llamó su atención.

—Lleva el anillo de casado —le dijo. Aunque Edward sabia que Charlie era casado y con una maravillosa hija no se había fijado en eso la primera vez que lo vio—. ¿Lleva mucho casado?

—Mañana hará treinta y seis años. —Debió de ser una jugarreta de la luz del crepúsculo pero, durante unos instantes, Charlie pareció sentirse invadido por la nostalgia—. Con ansias de convertirme en abuelo.

—Treinta y seis años. ¡Huau! —Sabia que sonaba banal, como esas conversaciones que Edward solía mantener en los cócteles, pero lo había dicho de corazón. Treinta y seis años era mucho tiempo. Estaba impresionado—. Treinta y seis años. ¿Y siempre con la misma mujer?

Charlie asintió divertido sin comprender las preguntas de Edward. Este a su vez estaba increíblemente sorprendido. Un hombre que, después de treinta y seis años, aún estaba enamorado de su esposa.

—Entonces podrá comprenderlo —dijo Edward—. Sabrá que yo nunca haría daño a Bella.

Lo que en el rostro de Charlie había sido una expresión casi ensoñadora se borró de repente, como si unas sólidas puertas de acero se hubiesen cerrado ante ella. No tuvo que mover ni un solo músculo para que Edward supiera que estaba enfadado.

—Pues casi la matan.

Era el mismo pensamiento que le había estado atormentando desde que se tranquilizó todo y tuvo tiempo para pensar. El mismo pensamiento que había cabalgado por sus sueños durante la siesta, imitando sus pasos, burlándose de él. Si hubiesen estado profundamente dormidos, si Bella no se hubiese despertado y no se hubiese percatado de que la electricidad estaba cortada, los dos estarían muertos.

—Estoy dispuesto a aceptar parte de la responsabilidad —respondió el—, pero no la culpa. Pese a lo que usted y Bella piensen, no ha sido Seth quien me ha traicionado. Eso es imposible.

—Y, sin embargo, habló con él. —Charlie se hizo con un expediente sacándolo de un archivador que había en el sofá y lo hojeó—. Hace justo una semana. Se vieron y hablaron. Y antes de eso, él sabía que usted estaba en Forks gracias a la compra realizada con la tarjeta de la empresa.

—Sí. —Era inútil negar lo evidente, además no había nada en ello de lo que sentirse culpable. Alzó la barbilla.

—Y supongo que cuando el cargo apareció en el escritorio del señor Clearwather, nuestro amigo Aro Vulturi interrumpió la búsqueda por la Riviera.

—Eso no lo sabemos seguro...

—¿Fue una compra para fines personales? —Charlie lo miró a los ojos—. Ya sabe a qué me refiero, señor Cullen. ¿Era una cuenta de la empresa o una cuenta personal?

A Edward no le sentó bien que el FBI husmeara en sus negocios ni que Charlie cuestionase la lealtad de Seth. Pero le costaba responder lo que a Bella se refería.

—Era una cuenta personal —respondió con los dientes apretados.

—Entonces, ¿hay otras personas de la empresa que ven sus extractos bancarios? ¿Contables, secretarios, encargados del correo?

—No, de esa cuenta en concreto, no. El cargo de esa compra sólo pudo verlo Seth, pero...

—¿Así que el señor Clearwather recibió personalmente ese justificante? ¿Fue el único que lo vio?

—Sí, pero... —Intentó defender a Seth de forma instintiva, pero también era de sentido común pensar que Charlie estaba en lo cierto. Sin embargo, la coincidencia no implicaba necesariamente culpabilidad. Se dejó caer en la silla frente al agente del FBI.

—Me alegro de que empiece a verle el sentido a todo esto —comentó un cansado Charlie. Por fortuna para Edward, el hombre no parecía más cómodo que él en aquella situación. Si Charlier decidía regocijarse con malevolencia de su metedura de pata, no sabría si podría controlarse, lo cual no era una buena idea, ya que atacar a un agente federal podía costarle un tiempo en una celda con mucho menos estilo que la casita con vistas a la acería.

—Al parecer, su amigo Clearwather se puso en contacto con Vulturi y le dijo que estaba siguiendo una pista equivocada: usted no estaba en el Crepusculo. Por eso Vulturi regresó a Estados Unidos y esperó más información. Y por lo que se ve, usted le dio a Clearwather toda la información que necesitaba la noche que se vieron en esa... —Charlie hojeó las páginas del expediente—. En esa... ¿velada de lucha? —Miró a Edward con incredulidad.- Llevo a mi hija a una lucha libre?

Aquello era difícil de explicar, de ahí que Edward ni siquiera lo intentase. Recordó su encuentro con Seth en aquel cuartucho para material, el miedo que sintió al ver a Bella desprotegida.

Pero como Edward había ya admitido, primero a los agentes del FBI que lo habían interrogado y luego a los detectives de Forks que le habían hecho las mismas preguntas, le había dado a Seth una tarjeta de visita con su dirección y teléfono. Le había hablado de la casa, del barrio y de la zona. Incluso había mencionado su alias. Pero aquello no significaba nada. Seth era su amigo, nunca le traicionaría.

—No me lo creo. —Demasiado nervioso para estar sentado, Edward se puso en pie y empezó a caminar de un lado a otro de la habitación. Llegó hasta la escalera y volvió—. Las teorías son estupendas, sobre todo cuando gracias a ellas todo encaja como las piezas de un rompecabezas, pero no me lo creo. Si no recuerdo mal, en todas esas películas de policías siempre hay que probar el móvil y la oportunidad. Lo admito, es cierto. Yo le di la oportunidad, pero ¿y el móvil? ¿Por qué quiere Seth verme muerto?

—Se trata del móvil más antiguo de todos y no me refiero al amor. —Menos mal que Charlie no era un bromista, aun así el comentario cayó como una losa sobre la sensación que culebreaba en el vientre de Edward.

Charlie agarró otro expediente. En su interior sólo había una hoja de papel llena de números. Edward no tuvo que verla de cerca para saber de qué se trataba. Tragó saliva e hizo acopio de fuerzas para lo que se le venía encima.

—Justo cuando usted esperaba tener noticias de Clearwather, a través de los anuncios clasificados, él ingresaba una considerable cantidad de dinero en una de sus cuentas corrientes.

—¿Treinta monedas de plata? —se rió Edward con ironia y dolor, aunque no era divertido.

Y a Charlie tampoco le hizo gracia.

—No. Cuatro millones de dólares —respondió—. En efectivo.

—Cuatro... —Lo imposible de toda aquella trama abrumó de nuevo a Edward. Sopesó todo lo que Charlie había dicho y, por última vez, intentó negar lo que parecía ser la verdad—. ¿Ha hablado alguien con Seth de esto? Estoy seguro de que tendrá una explicación. Es un hombre bueno y honrado y no quiero verle acusado de cargos falsos.

—Me encantaría hablar con el señor Clearwather. —Charlie se tiró del lóbulo de la oreja y se puso en pie—. El problema es que no lo encontramos. Ha desaparecido.

—No. —Edward sacudió la cabeza—. Las personas como el no desaparecen. Seth juega minigolf con sus hijos. Cultiva tomates, no es de esos tipos que desaparecen. Estuvo en Centroamérica, ya lo sabe, ¿no?

—Sí, porque la agente Swan nos ha contado sus contactos con Jacob Black. Clearwather aterrizó en Nueva York catorce horas después de entregar el dinero del rescate de Black. — Chalie siguió hojeando el informe y luego cerró la carpeta—. Es la última vez que se le ha visto.

—Pero están Alisson y los chicos. —Edward se pasó una mano por el cabello—. Seguro que ellos también se han ido, lo cual demostraría que deben de estar de vacaciones o algo así. Seth nunca...

—La señora Clearwather y los niños están en Connecticut, como siempre. No ha visto a su marido ni tiene noticias de su paradero. No sabe qué puede haberle ocurrido.

—Un accidente. Tal vez lo han secuestrado. —La voz de Edward sonaba demasiado desesperada incluso a sus propios oídos. No podía evitarlo. Cada nueva palabra de Charlie era una nueva grieta en el muro de la confianza y la amistad que Edward siempre había creído sólido y fuerte—. Ustedes son el FBI, ustedes tienen estas cosas por la mano. ¿Han buscado en los hospitales?

—Sí, en todas partes. — desvió la mirada y Edward supo que cualquier cosa que dijese supondría el golpe final que derribase la pared—. El mismo día en que Clearwather regresó de Centroamérica, sacó esos cuatro millones de su cuenta corriente y luego se esfumó.

—Así que se ha marchado con el dinero... —Las palabras se le helaron en la garganta y supo qué habría ocurrido en caso de que Aro Vulturi no hubiera fallado—. ¿Y qué pasará cuando descubra que Vulturi no me ha matado...?

—Imagino que habrá salido del país. Por lo que respecta a Vulturi.... —Respiró hondo y luego soltó el aire muy despacio—. Creo que lo volverá a intentar, por lo que usted tiene que marcharse.

—¿Marcharme? —Edward intentó captar la magnitud de la palabra. Era inútil. Después de meses de lo que le había parecido un confinamiento solitario, le resultaba imposible comprender el concepto. Comprendió por qué Jacob Black se veía tan aturdido cuando se detuvo ante las cámaras en el aeropuerto de Los Ángeles. La libertad era un ideal resplandeciente pero también un concepto de difícil comprensión, sobre todo al presentarse de forma tan inesperada.

—Va a regresar a Nueva York, señor Cullen. Y lo hará... —Charlie consultó su fino reloj negro que llevaba en la muñeca derecha— dentro de tres cuartos de hora. Entre nosotros, el Departamento de Policía de Nueva York y nosotros pensamos que allí estará más seguro. Más seguro que aquí, por supuesto.

—¿Qué hay de Bella?

—Ya se lo he dicho, se ha marchado. —Charlie recogió los expedientes con armonia, los apiló como si no estuvieran hablando de su propia hija y no se molestó en volverse para mirarlo.

La verdad de Charlie lo alcanzó y Edward ya no sintió tanto frío.

—No puede hacer eso. —Intentó medir sus palabras para parecer razonable en lugar de parecer un lunático que no recapacitaba antes de hablar, pero era mucho más fácil decirlo que hacerlo. Cuando se trataba de Bella, nada en el se sentía lógico ni razonable—. No puede apartarla de este caso. Es suyo y ha hecho un trabajo excelente. Se ha entregado por completo. —Para fortuna de Edward Charlie era lo bastante bien entrenado como para no entrar en un malentendido menos con el nombre de su hija entremedio. Hizo caso omiso del comentario de Edward y éste prosiguió—: Ha velado por mi vida, me la ha salvado varias veces. En la lavandería, cuando quise ir solo al supermercado... Vino tras de mí. Hizo todo lo posible por cumplir con su deber. No puede culparla de todo este lío ya que la culpa ha sido sólo mía.

Uno de los policías de la cocina respondió al teléfono y llamó a Charlie, que se dirigió allí no sin antes volverse hacia Edward.

—No me ha comprendido en absoluto, señor Cullen. Sé lo que ha aportado la agente Swan a esta investigación y a su planificación. Se la labor que ha cumplido aquí. Pero hay problemas... con lo que ha ocurrido aquí. Lo reconozco, pero hay maneras de sortearlos. Bella es una buena hija pero por sobre todo una excelente agente. Nunca la apartaría de este caso. No. —Sacudió la cabeza—. Ha sido ella la que ha pedido ser apartada de él. Ha solicitado una baja temporal y no he podido hacer otra cosa que dársela. La última vez que la he visto, montaba en un taxi camino del aeropuerto.

El agente de la cocina volvió a llamar a Charlie. Antes de abrir la puerta, miró a Edward de nuevo.

—Si es usted listo, lo olvidará todo enseguida. Déjela. Será lo mejor para los dos. Sera mejor para mi Bells

Cuando sonó el teléfono, Bella ni siquiera se molestó en mirarlo. Supuso que, tal como iban las cosas, era buena señal. Significaba que se encontraba mejor. Pero mejor que cuándo... Ésa era la cuestión.

Desde que se fue de Forks y regresó a su apartamento de Manhattan, había ahogado las penas en kilos de helado, grandes raciones de palomitas con doble ración de mantequilla y todas las canciones tristes de amor de épocas pasadas que había encontrado en la tienda de discos.

Había pasado de sobresaltarse cada vez que sonaba el teléfono a hacer caso omiso de él. No estaba mal para tan sólo una semana, sobre todo teniendo en cuenta que el teléfono había sonado muchas veces. Al cabo de uno o dos meses, tal vez se sentiría capaz de desconectar el contestador automático.

Todavía no había llegado a ese punto, por lo que escuchó su propia voz en un absurdo mensaje en el que decía que no podía ponerse al teléfono y después el pitido de la señal.

¿Bella? Soy yo, Edward. —Aquella voz familiar llenó la sala de estar y le llegó al corazón; aunque también hizo caso omiso. Igual que había hecho con la llamada anterior y la de antes de ésa, y la de antes... Tal como lo recordaba, en las llamadas anteriores no se había sentido tan inmune al tono brumoso de sus palabras o al cosquilleo que sentía en la piel cuando él pronunciaba su nombre. Estaba mejor y eso, como mínimo, era buena señal. —Bells, no has devuelto mis llamadas; ninguna de ellas. Me gustaría que lo hicieses. Necesito hablar contigo.

—No, no lo necesitas. —Acababa de almorzar, una bolsa de palomitas con exceso de sal y de grasa. Hizo una bola con la bolsa y la lanzó al contestador automático. Falló de largo—. No necesitas hablar con una persona por culpa de la cual casi te matan.

Edward colgó y la grabación del contestador se detuvo. Bella contempló el parpadeo de la lucecita roja del aparato. Se encendía, se apagaba. Se encendía, se apagaba. Aquello la estaba volviendo loca.

Se levantó del sofá y se acercó al aparato. Pulsó el botón de borrar sin molestarse en escuchar de nuevo el mensaje.

—Y además, ¿cómo rayos has conseguido mi número? —Bella oyó el ruidito de la cinta al rebobinarse. Miró el contestador enfurecida, como si de alguna forma el pudiese verla desde el otro lado de la línea—. Mi número no aparece en las guías telefónicas, no tendrías que estar llamando pero supongo que, con mucho dinero, pueden comprarse ciertas cosas.

La idea no la consoló en absoluto y se dirigió a la cocina. Puso agua a calentar. Batidos para desayunar y palomitas para almorzar. A su estómago no le fascinaba aquella dieta. Hurgó en los armarios hasta encontrar una bolsita de poleo menta que tenía para casos de emergencia y la dejó caer en una taza. Cuando el agua hirvió, la echó sobre, la tisana, le añadió azúcar y regresó al sofá.

Mientras se sentaba, el teléfono sonó de nuevo.

Bella miró el antiguo reloj de cocina ….diez minutos. Todo un récord, incluso para el.

—¡Largo, Edward! No te estoy escuchando. —Cogió el control remoto del televisor y lo encendio subiendo tanto el volumen que la voz del telepredicador ahogó el mensaje del contestador. Fue por eso que no se dio cuenta de que era su padre quien la llamaba hasta que oyó las últimas palabras de su mensaje.

—... las cosas cambian, de veras —dijo Charlie. Bella pulsó la tecla “mute” en un segundo—. Sé que estás de baja pero he pensado que te gustaría saberlo. Parece que las cosas no eran tan rutinarias como pensábamos. No sé si esto significa que el señor Cullen corre más peligro del que creíamos pero... Bien, ya hablaremos cuando me llames.

—¿Hablaremos? ¿De qué? —Bella se levantó de un salto y corrió hacia el teléfono. Le había picado la curiosidad. El vello de la nuca se le había erizado al notar la aprensión en la voz de su padre y la mención de que Edward podía estar en peligro. Levantó el auricular.

—Estoy aquí —dijo—. Soy yo, papa. ¿Qué has dicho...?

Por toda respuesta oyó el tono de la línea. Una oleada de frustración la invadió. Marcó el número privado de la oficina del FBI de su padre y empezó a hablar antes de saber si era él quien se había puesto al teléfono.

—Soy yo —dijo rapidamente—. No he oído tu mensaje. ¿Decías que...?

Probablemente no signifique nada —respondió Charlie y Bella notó cómo su frustración iba en aumento. Lo oyó revolver unos papeles—. Hemos encontrado a Seth Clearwather, en Nueva Jersey, precisamente. Con un agujero de bala en la nuca. Muerto.

Bella no esperaba oír aquella noticia y tardó en procesar la información.

—¿Muerto? —Habían pasado unos segundos pero la noticia seguía sin tener sentido—. ¿Por qué iban a...?

No sé. No encaja. Traiciona a Cullen, se hace con el dinero y se va de la ciudad. Lo único que puedo imaginar es que Vulturi estaba furioso porque, después de tanto esfuerzo, no pudo matar a Cullen cuando los visitó en Forks. Antes de que desmontes mi precaria teoría, déjame decirte que no te preocupes. Yo ya lo he hecho. Es absurdo, ¿verdad? Vulturi es un profesional. No perdería el tiempo matando a alguien por venganza, sobre todo porque Cullen todavía está vivo y si lo desea puede ocuparse de él.

—A menos que Edward estuviese en lo cierto —comentó ella casi sin voz. Mientras pronunciaba esas palabras, comprendió la magnitud de lo que acababa de decir. Las rodillas le temblaron y se dejó caer en la silla contigua al teléfono—. Papa, ¿y si Edward tuviese razón? ¿Y si Seth Clearwather no lo traicionó, ni cogió el dinero ni huyó de la ciudad?

Tuvo que ser él. —Aunque no podía verlo, sabía que Charlie se estaba tirando del lóbulo de la oreja—. Todas las pruebas apuntan a Clearwather. Sabía dónde estaba Cullen antes incluso de hablar con él durante la velada de lucha libre. Había recibido el cargo de la compra realizada en Forks, ¿recuerdas?

—¿Y si también vio ese extracto bancario otra persona?

—¿Otra persona?

Bella se agachó y recogió sus zapatillas de tenis. Se las puso y se las ató antes de que Charlie pudiese continuar.

—No hay tiempo para teorías —dijo ella—. ¿Dónde está el? ¿Quién está con Edward? ¿Quién lo protege?

Está en su casa, trabajando —respondió Charlie tras consultar sus papeles.

—¿En Manhattan o en Long Island?

En Long Island —afirmó después de remover de nuevo sus papeles—. Pero, te lo digo en serio, no quiero que te preocupes. Sólo he pensado que deberías saber lo que estaba ocurriendo. Cullen es tan comodo que no quiere moverse de ahí y tenemos un coche patrulla aparcado en la puerta y agentes dentro de la casa. Su propio personal de seguridad no lo ha dejado ni un instante desde que lo trajimos de vuelta. Los llamaré y les diré que extremen la vigilancia. ¿Tú crees que...?

Llovía y Bella descolgó la chaqueta de la percha junto a la puerta y se la puso. Agarró su bolso de cuero, se aseguró de que la pistola estuviese dentro, cargada, y se lo colgó del hombro.

—No sé lo que creo —dijo—, pero sí sé una cosa. Si Seth Clearwather no traicionó a Edward, lo hizo otra persona, y si el no sospecha de ella, puede estar metido en un buen lío.

Probablemente tengas razón. Me ocuparé de ello. La cuestión es que, Bells... —Charlie dudó y Bella lo notó. Era inusual que él permitiese que las dudas asaltaran su pensamiento y mucho menos que se le notase al hablar. Eso fue lo único que le impidió salir corriendo hacia la puerta.

—¿Qué?

Oigo que te mueves, cariño. Sé lo que vas a hacer. ¿Crees que es buena idea presentarte en la casa? —preguntó con cautela sabiendo que si su hija era la mitad de impulsiva que el ya estaba en movimiento—. ¿Es buena idea que lo veas?

—No. —En la voz de Bella no había asomo de duda. Estaba segura de que ver a Edward de nuevo era un gran error—. No, no es una buena idea en absoluto.

Sin embargo, se dirigió hacia la puerta.

*************

uuuuuyyy Seth Clearwather muerto.. Edward en peligro nuevamente...que hara Bella?? Llegara antes que Vulturi lo haga? Que sentiran cuando se vean nuevamente?? aaaahhh tantas preguntas y muchas respuestas ^^

Espero les haya gustado...besos nos vemos en la semna

Las amoo

Neny W Cullen

6 comentarios:

Electrica Cullen Black dijo...

Pobre Seth... al final me engañastes y dude de él en este capi...XD ufff menudo capi... me dejas desando una vez más leer el próximo.

Lastima que termine yap... este fic fue lo primero que leí de tí cari así que apesar de todos los disgustillos que te esta dando con eso de la adaptación y las malas lenguas, es especial para mí. Gracias por continuarlo hasta el fin.
Te adorrrrrrrrrrrooooooooooo
Ele

sara dijo...

me pregunto como se tomara edward el rencuentro? pobre seth ... y no se agobien por lo que dice la gente lo importante lo que vosotras penséis. u.b.u.s

romii dijo...

aaaaaaaaaaa!!!!!!
dios!!!!!! debo decir que jamás dude de seth ashhhh que tenga que esperar hasta quizas cuando y más e vae a esa mensa que reaacione jajajja y edward también mira que se comporta como un idiota tu fantastica como siempre mi neny espero ansiosa e siguiente besos y nos vemos pronto

maryuri_nature dijo...

hay Neny esta de muerte este capi, me gusto mucho lo que le has dicho a Blanca.
y volviendo a la historia me muero pobre seth era inocente y edward tenia razon ¿y ahora que va a pasar con edward? porbablemente ya este en peligro de muerte en su propia casa, correeeeeee bellaaaaaa, hayyy neny me encanta esta historia te felicito porque tus seguidoras ya llegamos a 100 y porque escribes maravilloso, tambien te doy las gracias por apoyar tanto a Fer (mi hermana mayor) jajaja neny saludos desde colombia, te quiero XD

Dalis dijo...

NOOOOOOOOOO como lo mataste. Tranposa, tramposa, tramposa, como me lo dejas asi nada mas quiero massssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss y ya besos

..//((^aLexcullen^))//::.. dijo...

neny presiosa matame!!!!! no hay cap de angel mio perdi la usb no la encuentro lo peor es que ahi tengo todo mis OS, angel mío, con el que participaria para tu conteste.... lo de mi trabajo... fotos TODO!!!!!!!!!!!!!
demonios neny que hagoooooooooo
me siento mal... y se me bajaron las pilar por algo que paso ayer anidado a blanca y otras cosas grax hermana por protegerme y ayudarme te quiero un chingo sabes... eres la mejor.... nenyyyyyyy necesito tu consejo sobre algo luego te digo que es sale te kiero

Afilianos ^^

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